Natsumi, no te conocí tan bien como sabes que me hubiera encantado, pero la parte que conocí de ti fue lo más glorioso que pudo haber ocurrido en mi vida, todas tus cartas las releí mil veces por que me hacían sentir a tu lado, me hacían sentir feliz.
Se que al igual que yo te atormentaste por no haber compartido tiempo, pero quizá tenía que ser así. Los pocos momentos que estuvimos juntos son algo invaluable, el libro que me enviaste lo tiene el ser más amado por mi, así que está en muy buenas manos. Un pedazo de tu ser se queda conmigo con la litografía que me enviaste hace casi dos años, la historia de tu vida está grabada en mi alma, los cuentos japoneses los contaré a mis hijos, tu voz la llevaré siempre en la mente, tu imágen, tu perfume, siempre estarás conmigo y lo sé. Seguriré tus consejos, aprenderé de tus errores, siempre te recordaré. Muchas gracias por entrar en mi vida, muchas gracias por enseñarme que tenemos que aprovechar cada momento, gracias por ser mi abuela.
Te extrañaré.
Natsumi Kingyo, Fukuyima,Japón, 1934-Lyon, Francia-2010











