Al recuperar totalmente mi herido mirar, lo que logro ver me estupefacta: un mar de tumbas y mausoleos se yerguen ante mí, entonces volteo y veo mi morada actual, un hermoso mausoleo estilo francés de granito pulido, sin ninguna ventana y el piso hecho de mármol rosa, en su centro una losa blanca con inscripciones erosionadas por el tiempo se halla, es ahí donde estuve dormido por quién sabe cuánto tiempo. Y aunque la puerta está totalmente abierta, apenas y entra luz al interior. Me aterroriza el hecho de haber dormido sobre una tumba, es macabro a mi consideración. Pero ahora un pensamiento más relevante del cómo llegué aquí mantiene ocupada mi mente, y es ¿Cómo saldré?
Salgo de mi mausoleo (así he decidido llamarle), empiezo a caminar entre las avenidas rodeadas de tumbas y mausoleos, aunque ninguno tan majestoso y hermoso como el mío, claro está.
Miro al cielo, parece ser una mañana, como las del mes de abril, nubladas, tristes, con ese olor a humedad en el aire, me detengo por un momento y digo para mi:
-En cualquier momento empezará a llover, es mejor salir de aquí antes de que eso pase
Sigo deambulando. Camino por minutos, horas y no logro ver algún límite de éste cementerio, ninguna barda o algún lugar donde no se vean tumbas hasta perderse de vista, qué ridículo ¿Qué ciudad necesita un cementerio tan grande?
Hay algo más que me inquieta, ¿Por qué tanto silencio? Aún en los cementerios hay ruidos, el cantar de pajarillos, rehiletes en las tumbas de niños, espanta espíritus colgados en las tumbas; pero aquí nada, el silencio es tal que puedo escuchar los latidos de mi corazón.
Llevo horas caminando y no logro ver alguna salida, esto ha empezado a desesperarme, quizá he estado caminando en una dirección errada. ¿Por qué el cielo no cambia? ¿Acaso el tiempo ha sido menos del que yo me he planteado? Sí, tal ves sea eso, el no tener alguna referencia del paso del tiempo, algún sonido, el paso del sol. Busco a mí alrededor y mi majestuoso mausoleo se ha perdido en el horizonte, después de todo si he caminado demasiado.
Comienzo a correr, quiero salir de aquí antes de caiga la noche , no quiero dormir sobre una tumba de nuevo, un escalofrío me recorre desde la columna vertebral a todo mi cuerpo al recordar que dormí sobre una.
Por más que corro no veo algún cambio en mi panorama, sigue siendo el mismo horizonte melancólico de vírgenes, santos, cruces y cristos de cemento sobre tumbas. ¿Cómo puede existir un cementerio tan enorme? A todo esto, en lo que llevo recorrido no he visto algún rastro de vida aparte de mi, ningún árbol, planta silvestre, pajarillo, gato o rata incluso, en éste mar de muerte; ¿Estaré muerto?, ¡No qué va, qué estúpida idea! Si estuviese muerto no podría sentir las ámpulas de mis pies que duelen por tanto correr, no podría sentir mis pulmones arder al respirar.
¿Acaso esto no tiene salida? ¡Ya he caminado muchísimo! Mis pies han comenzado a sangrar y siento que en cualquier momento los músculos de mis muslos se desgarrarán por el esfuerzo extraordinario que he hecho.
Con todas las fuerzas que me sobran, corro con toda mi alma esperanzado con encontrar una salida… ¡Pero qué rayos…! ¿Cómo? Poco a poco mi mausoleo se empieza a levantar en el horizonte.
-Es imposible- grito- ¡Nunca di una vuelta, nunca cambié de dirección, siempre corrí en línea recta!
Tiene que ser alguna construcción parecida. Me acerco lentamente y un gran shock me sucede. Logro ver la puerta de negro ébano entre abierta, el piso de mármol rosa iluminado por luz a pálida del cielo que nunca cambia sin importar que pase el día, en un irrompible silencio eterno. Resignado, me acerco, cierro la puerta, y me vuelvo a acostar en posición fetal, cierro los ojos y trato de dormir sobre la losa de mármol blanco.
Quizá me despierte en mi cama en casa, riéndome de esta pesadilla… quizá me vuelva a despertar en una oscuridad total, abra la puerta y vuelva a ver el mar de tumbas iluminadas por una pálida luz rodeándome…quizá…quizá…
FIN
Ojalá te guste éste relato que de repente se me ocurrió.
