viernes, 28 de agosto de 2009

Algunos Poemas Zen, Cortesía de Un Gran Amigo

En china existió un hombre a quien le gustaban las pinturas con dragones y toda su ropa y sus muebles estaban decorados con imágenes de estos
Su profundo interés por los dragones llamó la atención del Dios Dragón de tal modo que cierto día se apareció un verdadero dragón ante su ventana.
Dicen que aquel hombre en ese instante murió de miedo 
              Yamamoto Tsunetomo. Cuento Breve Japonés. José Vicente Anaya


El 27 de julio de 1892 el monje Tanzan escribió sesenta tarjetas postales y le pidió a alguien que las pusiera en el correo. Al siguiente día Tanzan murió y lo escrito en las tarjetas fue "Ya me voy de este mundo / Último comunicado"

           Budismo Zen. Cuento Breve Japonés. José Vicente Anaya

Una vez el maestro Zen Dariryo fue invitado a una fiesta en la casa de un rico propietario. Muchos otros monjes budistas estaban tambien presentes... 
alguien de la casa decidió entonces gastar una broma a los monjes. A todos ellos se les sirvió pescado fresco que les estaba prohibido a los monjes budistas todos los monjes se abstuvieron de comer pescado fresco, excepto el maestro Zen Dariryo quien se lo comió todo como si no supiera lo que era uno de los monjes disimuladamente tiró de la manga al maestro y le dijo:
 "Maestro eso es pescado fresco"
 Dariryo miró al monje y replicó:
"Bueno ¿Y cómo sabes tú que es pescado fresco?" 

          Budismo Zen. Cuento Breve Japonés. José Vicente Anaya

El maestro sacó un libro de su baúl. Cuando abrió el libro y empezó a hojearlo surgió un suave olor a canela
            (1659) Zen. Cuento Breve Japonés. José Vicente Anaya


Ryokan llevaba una vida sencilla en la pequeña choza alpie de la montaña. Cierta noche unladrón llegó a la choza de Ryokan y se decepcionó al ver que no había nadfa que robar. Ryokan le dijo "Has de venir de muy lejos tan sólo para visitarme... llévate mi ropa para que no regreses con las manos vacías"
El ladrón sorprendido tomó la ropa de Ryokan,entonces tomó la ropa y se largó complacido.
El maestro Ryokan se sentó desnudo afuera de la choza y se puso a contemplar la luna, luego murmuró:"Pobre muchacho, yo hubiera preferido regalarle esta bellisima luna"
          Budismo Zen. Cuento Breve Japonés. José Vicente Anaya