martes, 26 de mayo de 2009

Kafka En La Orilla. Cap 6. Parte 1

-Buenos días- dijo el hombre de edad madura

El gato alzó ligeramente la cabeza y respondió al saludo con uan voz grave y de fatiga. Era un gato macho, grande, viejo de color negro.

-Hace muy buen tiempo, ¿no le parece a usted?

-¡Humm!- dijo el gato

-No se ve ni una nube en el cielo

-...de momento

-¿Cree acaso que vaya a empeorar?

- Yo diría que al atardecer se estropeará. No sé, me da esa impresión- comentó perezosamente el gato negro alargando una pata. Después entrecerró los ojos, echó una ojeada a la cara del hombre.

El hombre miraba sonriente al gato.

El gato dudó unos instantes. Lugo dijo con todo resignado

-¡Hum! Veoq ue sabes hablar.

-Sí- dijoe lhombre con timidez. Y, como muestra de respeto se quitó de la cabeza la raída gorra de alpinista- No es que hable en cualquiermomento y con cualquier señor gato, pero, sí,puedo entender más o menos.

-¡Hum!- El gato manifestó sus impresiones de una manera muy concisa.

-Oiga ¿Le importaría que me sentara aquí un momento? Es que Nakata está cansado de andar.El gato negro se incorporó despacio, hizo vibrar sus largos bigotes y soltó un bostezo tan grandeque pareció que se le fuera a desencajar la mandíbula.

-No me importa. Siéntate en el lugar que gustes durante todo el tiempo que te plazca,a mí tanto me da. Total nadieva a quejarse.

-Muchas gracias-dijo el hombre mientras se sentaba al lado del gato-¡Uff! He estado andando sin parar desde las seis de la mañana.

-Entonces ¿Tú eres Nakata?

-Sí, soy Nakata. Y usted señor gato, ¿Cómo se llama?

-Lo he olvidado-dijo el gato negro- no es que no tuviera nombre, si no que dejé de usarlo y lo olvidé.

-Si las cosas que no hacen falta se olvidan enseguida. A Nakata también le sucede-dijo el hombre rascándose la cabeza- Osea, que usted señor gato, no pertenece a ninguna familia ¿Verdad?

-Hace tiempo sí. Pero ahora no. A veces me dan de comer en alguna casa del vecindario, pero no pertenezco a ninguna.

Nakata asintió durante unos instantes, luego añadió:

-Entonces, ¿podría llamarlo señor Ôtsuka?

-¿Ôtsuka?- preguntó el gato contemplando el rostro de su interlocutos con sorpresa- ¿Y eso que significa? ¿Por qué me llamas así..., Ôtsuka?

-No,no. No es que tenga un sentido particular. Sólo que a Nakata se le ha ocurridó, sin más. Es que si usted no tiene un nombre, me cuesta acordarme; así que le he puesto uno que me pareció adecuado. Sólo eso. Es más práctico que le llame a usted de alguna forma. Asó por ejemplo, un idiota cono Nakata podrá archivar de manera más fácil de entender un dato concreto que la tarde de tal día y de tal mes se ha encontrado y hablado un gato negro llamado Ôtsuka en un solar de la manzana del segundo barrio.

-¡Humm! No lo acabo de entender-dijo el gato negro- Los gatos no necesitamos ésas cosas. A nosotrso nos basta con un olor, una forma, con que nos den algo concreto. Y tampoco andamos tan mal.

-Sí, incluso ésto los abe Nakata muy bien, pero ¿quiére que le diga algo señor Ôtsuka? Los hombres somos muy distintos, para poder recordar las cosas son imprescindibles las fechas o los nombres.

El gato resopló pro la nariz.

-¡Qué engorro!

-En efecto. Es un verdadero engorro tener que aprenderse tantas cosas. En el caso de Nakata , debe saber el nombre de el gobernador, incluso los números de los autobuses. Por cierto ¿Le importa que lo llame señor Ôtsuka?¿Le desagrada?

-Si me preguntas si lo encuentro gracioso, pues no me lo parece... Pero tampoco me resulta desagradable. Vamos, que no me importa, éso de Ôtsuka. Si me quieres llamar así, hazlo. Sólo que me da impresión de que no va conmigo.

-A Nakata le agarada mucho oírle decir eso. Muchísimas gracias, señor Ôtsuka.

-Pero tu,paarser un hombre hablas de manera muy extraña- dijo Ôtsuka

-Sí, todo el mundo me lo dice. Pero Nakata no es capaz de hablar de otra forma. Y siempre acabo hablando así ¿Sabe? No es que lo haya sido así siempre . Pero cuando era pequeño tuve un percance, me volví tontoy desde entonces, lo soy. Ni si quiera se escribir. Tampoco soy capáz de leer un libro o un periódico.