miércoles, 27 de mayo de 2009

Kafka En La Orilla. Cap 6. Parte 2 * Dedicado a Leonardo, un gran amigo, escritor y profesor.

-Pues no es algo que me enorgullezca,pero yo tampoco sé escribir- dijo el gato lamiéndose la almohadilla de la pata derecha- Pero mi inteligencia es normal ynunca la he considerado un inconveniente.
- Sí, en efecto. Ésto sucede en el mundo de los gatos- dijo Nakata- Pero en el mundo de los humanos, si no sabes escribir eres un estúpido. Si no eres capaz de leer un libro o un periódico, es que eres un estúpido. Las cosas son así. Fíjese en el padre de Nakata. Ya ha fallecido, pero era un ilustre profesor de universidad, especializado en algo que se llama teoría financiera.Además Nakata tiene dos hermanos, y lso dos son muy inteligentes, uno es jefe de un departamento que se llama Itôchú[Gran empresa de importación y exportación]y el otro trabaja en un lugar llamadao Tsûsanshô [Ministerio de comercio e Industria]Ambos viven en casas muy grandes y comen anguila, sólo Nakata es un idiota.
-Pero tu sabes hablar con los gatos ¿Verdad?
-Sí- dijo Nakata
-Y eso no puede hacerlo cualquiera ¿Verdad?
-En efecto
-Entonces tan estúpido no serás, ¿No?
-No, sí...es decir Nakata no lo sabe. Desde que erapequeño Nakata no ha parado de oir que lo llaman "idiota", "idiota", así que jamás ha creído otra cosa. Como no sé leer el nombre de las estaciones, no puedo comprar un billete y coger el tren. En los autobuses urbanos uno si puede subir mostrando el pase de impedido.
-Hum- dijo Ôtsuka sin emoción.
-Y si no sabes leer y escribir no esncuentras trabajo.
-¿Y cómo te las arreglas para vivir?
-Tengo un subsidio.
-¿Un subsidio?
-Sí, el señor gobernador me da dinero. Y tengo una pequeña habitación , en un edificioo que se llama Shôeisô, en Nogata. Y como tres veces al día.
-Pues no llevas una vida tan mala. Vaya eso me parece a mí.
-Sí, tiene usted razón. Mala no es -repuso Nakata- Estoy cubierto de la lluvia y el viento, vivo en estrecheces. Además, avece sme piden que busque a algún gato, que es lo que estoy haciendo ahora. Y por ello me pagan un estipendio.Claro que ésto lo hago a escondidad del gobernador. Así que no se lo diga usted a nadie. Por que el tener unos ingresos extraordinarios, tal vez resulte que estoy defraudando en lo que respecta al subsidio. De estipendio no me dan gran cosa, no crea. Lo justo para poder comer anguila. A Nakata le gusta la anguila.
-A mitamién me gusta. Claro que sólo la comí uan vez, hace tiempo y ya casi no recuerdo el sabor.
-Huy si la anguila es algo muy bueno. Algo incomparable. En éste mundo, la mayoría de los aimento pueden sustituirse por otros, pero Nakata no conoce alguno que pueda sustituir ala anguila.
Por el camino delante del descampado pasó un hombre junto con un gran perro labrador. Éste llevaba un collar rojo al cuello. El perro hechó una mirada de reojo a Ôtsuka, pero prosiguió tal cueal. Sentados en el desca,mpado, los dos enmudecieron unos instantes esperando que el perro y el hombre pasaran de largo.
-¿Buscar gatos, dices?- Preguntó Ôtsuka el gato.
-Sí, busco a señores gatos extraviados. Tal como puede ver suted, Nakata es capaz de habalr un poco con los gatos, así que va recogiendo información de aquí y allá hasta que descubre el paradero del gato desaparecido. Así pues, Nakaya ha llegado a ser muy hábil encontradno gatos, y la gente no para de pedirle que le busque un gato. Últimamente son pocos los días en que tiene que ponerse en marcha. Sin embargo a Nakata no le gusta irse lejor, así que la búsqueda debe circunscribirse en el distrito de Nakata.
-O sea, que ahora estás buscando uno.
-Sí, en efecto. Ahora estoy buscando a una gata de un año a rayas blancas, negras y marrones que se llama Goma. Aquí tengo una fotografía. -Nakata sacó una copia en color de la bolsa de lona que llevaba colgada al hombro y se la enseñó a Ôtsuka- Es ésta gata. Lleva un collar antipulgas de color marrón.
Ôtsuka miró la fotografía alargando el cuello. Sacudió la cabeza.