martes, 9 de junio de 2009

Kafka En La Orilla. Cap. 10. Parte 3

-¡Aah!.Por cierto el señor Kawamura hablaba con mucha insistencia de la caballa ¿Se refería al pescado? Eso no he acabado de entenderlo. 
Mimí levantó ágilmente la almohadilla de la pata izquierda y graciosamente la mostró y rió.
-Es que éste chico tiene muy poco vocabulario y…
-¿Vocabulario?
-Es que conoce muy pocas palabras-se corrigió educadamente Mimí- y a cualquier alimento lo llama caballa,por que para él, la caballa es lo más exquisito que pueda imaginarse. Vamos que como el lenguado o el besugo ni si quiera sabe que existen.
Nakata carraspeó.
-A decir verdad a Nakata también le gusta la caballa, pero le gusta más la anguila.
-La anguila también me gusta a mí, no es algo que se coma todos los días.
-Exacto, no se puede comer todos los días.
A continuación, ambos se sumergieron en serias reflexiones sobre la anguila. Entre los dos discurrió un momento en el que la anguila estaba omnipresente en sus pensamientos. 

-Lo que quería decir ése chico es que poco después de que los gatos del barrio empezaran a reunirse en el solar apareció allí un hombre malvado que atrapa a los gatos, y se preguntaba si ése hombre no se llevaría a Goma. Por lo visto ése hombre usa deliciosos manjares como cebo, atrae a los gatos, los atrapa y los mete en un gran saco. Su manera de cazarlos es experta, y un gato hambriento e inexperto puede caer fácil en su trampa, incluso ha logrado llevarse a gatos callejeros de lo alrededores que son mucho más precavidos. Es algo muy cruel, para un gato no hay peor que terminar metido en un saco.


-Aaah ¿Cómo es ése hombre que atrapa a los gatos?¿Qué hace ése hombre con los gatos que atrapa?
-No lo sé, antiguamente atrapaban gato para hacer el shamisen, pero hoy en día ése instrumento está muy pasado de moda., y además, en su fabricación se usa más el plástico. Pero he oído que en otras partes del mundo se comen a los gatos, pero en Japón, afortunadamente no existe ésa costumbre. Así que podemos eliminar ésas dos posibilidades. Lo único que e me ocurre es, pues no sé, muchas industrias usan gatos para sus experimentos científicos. En éste mundo muchos hacen experimentos con gatos. Yo tengo un amigo que fue usado para pruebas psicológicas en la Universidad de Tokio. Es una historia espeluznante, pero en fin, si empiezo a contarla no terminaré, así que dejémoslo. Y luego, no es que sean muchos, pero también existen pervertidos que disfrutan maltratando a los gatos. Agarran a un gato y por ejemplo le cortan la cola con unas tijeras.
-¡Ah!, ¿Y qué hacen luego con las colas?

-Pues nada el único objetivo es hacer daño a los gatos, hacerles sufrir, se divierten de éese modo. Personas de mente retorcida también encuentras en éste mundo.

Nakata reflexionó unos instantes todo aquello, pero no logró en tender que diversión podría causar cortarle la cola a un gato con unas tijeras

-Entonces ¿Debo pensar que a Goma se la ha llevado un apersona de mente retorcida?
Mimí hizo una mueca con sus grandes bigotes blancos.
-Sí, no me gusta pensarlo, pero no podemos excluir ésa posibilidad. Señor Nakata yo he vivido muchos años, y he presenciado las escenas más horribles que imaginarse pueda. La mayoría de las personas piensan que los gatos son indolentes y se la pasan todo el día tirados al sol, sin preocupaciones, pero nuestra vida no es tan bucólica. Somos seres humildes, impotentes y frágiles. No tenemos caparazón como las tortugas, ni alas como los pájaros, no podemos ocultarnos bajo tierra como los topos, ni cambiar de color como los camaleones. El mundo desconoce cuantos gatos son maltratados día tras día y cuantos tienen una muerte miserable. Yo he tenido la gran fortuna de parar en el hogar de la familia Tanabe, allí los niños me miman, no me falta nada, no obstante, mi vida no siempre es fácil. Por eso pienso que la lucha por la vida de un gato callejero debe ser muy dura. 
-Señorita Mimí, es usted muy inteligente- Dijo Nakata admirando la gran elocuencia de la gatita siamesa.
-¡Oh, no!¿Qué va? Me he vuelto así por pasarme el día tumbada frente al televisor, Es horrible no acumular más conocimientos que los superficiales, ¿Ve usted la tele,Nakata?
-No, Nakata no ve la televisión. La gente que hay dentro habla muy rápido y no puedo seguirlos. Nakata es un idiota y no sabe leer, y, si no sabes leer, no puedes entender bien la tele. Alguna vez escucho el radio, pero también hablan demasiado deprisa y enseguida me canso. A mi me divierte mucho más salir de casa y hablar con los gatos como lo estoy haciendo ahora. 
-Oh, ¿De veras?
-Sí
 -Ojalá y no le haya pasado nada a Goma
-Señorita Mimí, me voy al solar a vigilar-

-Según el chico éste, es un hombre extraño alto que lleva unas botas de cuero y sombrero de copa. Anda rápido, parece que viste tan raro que es muy fácil reconocerlo. Los gatos huyen del solar o se dispersan a los cuatro vientos cuando lo ven. Pero claro los gatos recién llegados desconocen las circunstancias…


Nakata grabó bien ésa información en su cabeza, la guardó en el cajón d elas cosas importantes que no podía olvidar. Un hombre extraño, alto, que lleva un sombrero de copa y unas altas botas de cuero. 
-Espero haberte sido útil- dijo Mimí
-Gracias de todo corazón. Si usted no hubiera tenido la amabilidad de dirigirme la palabra, yo aún seguiría dándole a lo de la caballa, incapaz de avanzar un paso.
-Me da la impresión, de que ése hombre es muy peligroso. Pero que muy peligroso, quizá más de lo que usted pueda imaginarse. Yo en su lugar no me acercaría al descampado, ya sé que usted es un ser humano, y que se trata de su trabajo, y que no tiene más remedio, pero por favor tenga muchísimo cuidado. 
-Muchas gracias. Lo tendré.
-Señor Nakata, este mundo es extremadamente violento. Y nadie puede escapar ala violencia. No lo olvide. Por mucho cuidado que se ande, nunc a es suficiente. Y esto es valñido tanto como para los hombres como para los gatos.
-Sí, lo tendré muy en cuenta. 
Pero en qué diablos consistía la violencia de éste mundo y dónde estaba, Nakak¿ta no acababa de entenderlo. Por que había muchas cosas de éste mundo que Nakata no entendía, y entre ellas se incluía todo lo relacionado con la violencia.